Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas

Profanando el sueño de los muertos

Profanando el sueño de los muertos. La historia jamás contada del cine fantástico español. Libro
Autor: Ángel Sala, escritor y crítico de cine. En sus ratos libres dirige el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges.
Editorial: Scifiworld, la casa del fantástico
Primera edición: 2010
Tema: Enumeración y análisis pormenorizado de todo el cine fantástico (en sus múltiples variantes) producido o co-producido en España cañí.
Tamaño (porque el tamaño importa): 17x24x3 centímetros
Número de páginas: 352 páginas
Cubierta: Rústica (tapa blanda, pa entendernos) con solapas
Además...el libraco tiene un montón de fotografías de escenas de pelis y de carátulas. Los otros días las conté y me salieron 654 foticos (¿o eran 655?).
Sinopsis: El subtítulo del libro no es una mentira ni una exageración andaluza: Ángel Sala se arremanga las mangas y realiza un monumental trabajo de arqueología cinematográfica para rescatar del olvido y de la ignorancia TODAS las películas fantásticas producidas en el país de la piel (y los cuernos) de toro. Tampoco esperes un análisis de cuatro páginas de cada una de ellas, pero como mínimo te la mentan, te ponen el año, el director y la sitúan en su tendencia, corriente o estilo correspondiente. Desde tiempos inmemoriales, los españoles nos hemos caracterizado por tener mucho cuento y esto se ha visto reflejado en nuestras manifestaciones culturales, incluido el cine, que a pesar de no contar con una industria potente como en otros países, hemos hecho películas como churros y no pocas han sido del género fantástico, esto es, cualquier película con elementos metafísicos, paranormales, alegóricos o que se salgan de lo corriente. Dentro de este ensayo quedan recogidos todos los sub-géneros que caracterizan el fanta-terror, tales como las películas de susto, de ciencia-ficción, de misterio, de intriga, de asesinatos, de realismo mágico y de perros verdes. El lector podrá descubrir las películas de género que han estremecido (para bien y para mal) las esencias y las consciencias de la población mundial, ya que muchas de ellas han sido disfrutadas (o padecidas) a nivel internacional y ahí están para demostrarlo nombres inmortales como Amando de Ossorio, Jess Franco o Jacinto Molina.
El libro está dividido en 8 capítulos que parcelan el cine patrio en períodos históricos. El primero va de 1896 hasta 1929 y recoge el cine proto-fantástico de Segundo de Chomón y Luis Buñuel con su perro andalú; el segundo capítulo va desde 1930 hasta 1943 y rescata del olvido un cine fantástico ensombrecido por las convulsiones políticas que padeció el país por aquella década; el tercer capítulo comprende los años 1944-1960 donde se desarrollan las primeras experimentaciones de autores como Edgar Neville, Carlos Serrano de Osma, Ladislao Vadja (y su Marcelino pan y vino tinto), Fernando Fernán Gómez y ¡Orson Welles!; en el capítulo 4 (1961-1967) se cuenta cómo culmina el cine fantástico patrio de la mano de Jesús Franco, gracias a la rica herencia cinematográfica precedente; y a los que le tema arqueológico no les guste, a partir de la página 71 empieza lo gordo, porque el capítulo 5 trata el tema de la expansión y el super-éxito popular del cine fantástico español, desde 1968 hasta 1975, de la mano de Jacinto Molina, Jesús Franco, Amando de Ossorio, Víctor Erice, Carlos Saura y un largo etcétera; como todo lo que sube tiene que bajar, en el capítulo 6 nos cuentan el declive y la decadencia del género, padecido entre 1976 y 1983, a excepción de una obra maestra llamada "Arrebato" de Iván Zulueta; El capítulo 7 (1984-1996) y el capítulo 8 (1997-2010) recogen la última etapa del cine fantástico español, repasando las obras más recientes dirigidas por autores como Pedro Almodóvar, Álex de la Iglesia, Alejandro Amenábar, Juanma Bajo Ulloa, Julio Medem, Carlos Saura, etc. El libro también cuenta con un apéndice que recoge varios temas que se le quedaron en el tintero al autor, como el cine de animación, el fantástico televisivo, directores españoles que rodaron en el extranjero y el género a través del cortometraje. Y por último, lo mejor del libro (según la madre de Ángel Sala): en la página 346 tenemos una foto a toda plana del escritor, con un par, para que la gente lo reconozca por la calle.

Amiga lectora, amigo lector: hacer una película de género cuesta mucho mucho dinero. Tanto que, aquellos países que no cuentan con una industria cinematográfica importante deben mover cielo y tierra para realizar unas películas medio decentes. Y lo mejor de todo es que los pedantes culturales y los intelectuales gafapastoides menospreciarán el film poniéndole la etiqueta de "entretenimiento" como si eso fuera algo malo. Paradójicamente, estas películas son las más demandadas por el público, que o bien quieren evadirse de la cruda realidad o bien quieren experimentar sensaciones fuertes. Y nada mejor para lo uno y para lo otro que el llamado cine fantástico, un cine que altera momentos o percepciones cotidianas para regalarnos explosiones de irrealidad refrescantes que engloban todos los sentimientos y sensaciones imaginables a través de unos relatos donde todo es posible y ninguna ley está escrita. Ya sean monstruos o vampiros, dinosaurios gigantes o pueblos fantasmas, naves de otra galaxia o fuerzas mágicas de la naturaleza, el cine fantástico es especial. Pero, retomando el hilo de la primera frase, hace falta mucha pasta, money e guita para que la cosa funcione. Y a falta de dinero, buena es la creatividad.
Sin paños calientes: la industria cinematográfica española es inexistente. Siempre lo fue. España no gozó de una revolución industrial sana y la burguesía siempre estuvo vinculada al ejército, a la iglesia o a la aristocracia. Por esto, la industria en este país nunca ha tenido perspectivas de un desarrollo a largo plazo y esto incluye al cine. La aparición de películas en España se debía más a iniciativas aisladas de empresarios visionarios (que tarde o temprano acababan arruinados y debían dejar el negocio) que a un proyecto sólido de crear unos estudios solventes y un mercado de entretenimiento nacional e internacional. Por este motivo, nuestro cine de género siempre ha sido deudor del cine extranjero (preferentemente anglosajón), de sus tendencias y de sus fobias, en un intento de aprovechar el éxito de películas rodadas con mayor presupuesto gracias a una industria sólida. No obstante, en todos lados cuecen habas, y ya sea en España, en la India, en Perú o en la China continental, siempre hay genios que superan las limitaciones materiales para plasmar su modo de entender el mundo a través del arte, alejados de modas y tonterías, siendo fieles a si mismos, creando obras únicas y potentes que nada tienen que envidiar al cine norteamericano harto de billetes. "Profanando el sueño de los muertos" (título elegido en honor a Jorge Grau, que dirigió la mejor y más trascendental película de zombies española, con permiso de Ossorio) es un homenaje en toda regla a esas personas que contra viento y marea sacaron su proyecto adelante, creando un imaginario fantástico cuyo principal objetivo era entretener ¡y a mucha honra!
En la época actual, el cine fantástico español tiene poco de "español", ya que se ha dejado invadir culturalmente por la influencia anglosajona ¡y cómo no hacerlo, si las películas de género más taquilleras son de allende los mares! En este país, el director que quiera sacar adelante un proyecto de género tiene que pensar en la coproducción o rodar directamente en inglés para el mercado internacional. Aunque a nivel comercial ésta es la solución más acertada, a nivel artístico se pierde la idiosincrasia ibérica (ya sea central o periférica) en pos de una "norteamericanicación" del cine fantástico. Pero como dijo un filósofo: "para bien o para mal, esto es lo que hay".
Resumiendo: "Profanando el sueño de los muertos" de Ángel Sala es libro muy completo y muy educativo (eso sí, con más de una errata), con mucha información en plan enciclopedia y narrado con un discreto pero eficaz estilo literario (aunque lleno de repeticiones, ¿no hay por ahí un diccionario de sinónimos y antónimos?). Un libro muy recomendable y muy bonito a nivel gráfico, con un montón de fotos a color. Ideal para regalarlo por un cumpleaños o una comunión.

American Gothic. El cine de terror USA 1968-1980

American Gothic. El cine de terror USA 1968-1980. Libro.
Autor: Ensayo coordinado por Antonio José Navarro (crítico habitual de cine fantástico de la revista "Dirigido por"). Además, participan un puñado de críticos tales como Quim Casas, Roberto Cueto, Tomás Fernández Valenti, Roberto Curti, Ramón Freixas, Joan Bassa, Tonio L. Alarcón, Jesús Palacios, Rubén Lardín, Desirée de Fez, José María Latorre, Pablo Fernández, Carlos Aguilar, Javier G. Romero, Carlos Losilla, Ricardo Aldarondo, Ángel Sala, Emi G. Cortés, Zigor Etxebeste Gómez, Alfonso C. López y nadie más. Ahora, me haces el favor de coger una silla y descansar un rato.
Editorial: El libraco es una edición de la Semana del Cine Fantástico y de Terror de Donostia-San Sebastián
Primera edición: 2007
Tema: Un análisis del cine de terror USA desde 1968 a 1980 (¡eh, no vale, que te has copiado del título, así cualquiera!)
Tamaño: 17 x 23,5 x 2 cm
Número de páginas: 413 páginas
Sinopsis: La segunda mitad de la década de los 60 del siglo XX fue un desmadre. La embriaguez de la victoria de la Segunda Guerra Mundial se había evaporado completamente y el sueño de prosperidad económica y derroche absoluto llegó a su fin. A nivel mundial el descontento y la ira se estaban acumulando llegando a explotar en lo que se denominó el Mayo del 68 francés, uno de los últimos actos revolucionarios producidos en una superpotencia occidental (lo cual dejó acojonadito al capitalismo internacional). En Estados Unidos fue aún peor. Huérfanos tras el asesinato de Kennedy, inmersos en una de las guerras más crueles de la historia, padeciendo los primeros síntomas de la crisis económica de 1973 y saliendo a la luz, de una vez por todas, las desigualdades raciales de la tierra de la libertad, una atmósfera de inseguridad e inquietud se extendió por el pueblo yanki, hiriendo de muerte al sueño americano (que moriría definitivamente con la traición de Nixon, aunque más tarde Ronald Reagan lo reanimaría en plan "los muertos vivientes"). Todo esto propició el nacimiento de un nuevo tipo de cine fantástico más visceral, explícito e inquietante, que se alejaba del distanciamiento tranquilizador de los monstruos clásicos del cine, tales como los lejanos vampiros de la Europa del Este o los extraterrestres verde chillón que se ven a una legua de distancia, para crear un nuevo tipo de terror más ambiguo y cercano, que tuviera sus raíces el los aspectos tradicionales de la sociedad y la cultura norteamericana. Todo lo que antes había sido un refugio tranquilizador se convertía en una pesadilla acojonante. Los viejos castillos transilvanos fueron sustituidos por los bucólicos pueblecitos de la América profunda, llenos de granjeros afables y generosos que en el fondo esconden un monstruo más aterrador que el hombre lobo. La tradición se ve como amenaza, atraso y superstición, convirtiéndose en un peligro para el progreso. También hay una acentuación de la violencia y el sexo hasta límites insospechados (por estas fechas nace el cine gore), como respuesta al fracaso de la liberación pacifista-sexual hippie de los años 60 (recordemos el horrible asesinato de Charles Manson y su familia hippie de pirados satánicos). En fin, todo este sentimiento es recogido por una nueva generación de directores que saben plasmar en el celuloide las inquietudes y pesadillas de la época que les tocó vivir, autores tales como los famosos George A. Romero ("La noche de los muertos vivientes"), Tobe Hooper ("La matanza de Texas"), Wes Craven ("La última casa a la izquierda"), John Carpenter ("La noche de Halloween") o Brian de Palma ("Carrie"), pero también por un montón de directores no tan famosos cuya aportación es igual o mayor que la de los autores antes mencionados, como William A. Fraker ("Un reflejo de miedo"), John D. Hancock ("Let´s Scare Jessica to Death"), Curtis Harrington (Whoever Slew Auntie Roo?") o Jeff Gillen y Alan Ormsby ("Deranged") entre otros muchos. Resumiendo: la escuela no oficial del "American Gothic" narra un horror inmediato, cercano y grotesco, lleno de catetos con guadañas que te van a sacar las entrañas porque eres demasiado modelno, sectas satánicas aficionados al sexo salvaje y a la violencia cabrona, gente caníbal (viva o muerta) con cuchillo y tenedor, y sobre todo, un gusto extremo por lo macabro, lo visceral y lo explícito. En definitiva, un cine fascinante y auténtico.

"American Gothic" es un libro muy enriquecedor e interesante, pero el que avisa no es traidor (que después os lleváis un chasco y me queréis cortar los huevecillos): el estilo de análisis es similar al de la revista "Dirigido por" o al de "Cahiers Du Cinema", o sea, un estudio concienzudo, milimétrico y especializado de todos los aspectos del arte cinematográfico (dirección, guión, fotografía, producción, interpretación y todos los -óns que te puedas imaginar) para realizar teorías no solo cinematográficas, sino también culturales, políticas o sociológicas. Este enfoque apasionará a algunos (como a mí, lo reconozco) y tal vez aburra a otros que busquen una información más "neutra" al estilo del Fotogramas o del Cinemanía. No obstante, que nadie se asuste, cojones, que todos tenemos nuestro graduado escolar y el libro, aunque no es muy divulgativo para el lector no aficionado al terró, sí que es asequible para nuestro entendimiento y disfrute. La mayor virtud del libro es que recupera del olvido pequeñas joyas eclipsadas por el éxito de sus hermanas mayores, fomentando su visionado y promoviendo un reconocimiento a menudo negado por la ignorancia o el interés económico.
A nivel formal, el libro está compuesto por pequeños ensayos independientes entre sí, escritos por diferentes autores, lo cual tiene sus ventajas y inconvenientes, of course: la diferencia de estilos y enfoques le dan vidilla al libro y lo hacen muy entretenido y facilitan su lectura (ya que si el estilo de un autor no te gusta, no te preocupes, que 15 páginas después vendrá otro que tal vez sí te mole). El mayor defecto de obras de este estilo es la repetición de datos entre un autor y otro (le doy un premio al que me diga cuantas veces repiten en el libro que el término "American Gothic" proviene del famoso cuadro del artista Grant Wood), aunque, en cierta medida, las repeticiones son inevitables cuando se abarca un tema tan concreto de un período espacio-temporal tan limitado. Estructuralmente el libro se divide en tres partes muy diferentes entre sí (porque si fueran iguales sería una gilipollez dividirlas ¿no?): la primera es una contextualización del período histórico en cuestión, analizando todos los aspectos políticos, sociales y económicos que propiciaron el surgimiento de este modelo de cine fantástico. La segunda parte trata las temáticas y los subgéneros de los films, tales como el satanismo, los psychokillers, los justicieros o la infame serie Z. Y en el último segmento nos analizan las 20 películas claves del gótico americano, tan guapamente.
Por último, señalar que el libro tiene muchas letras juntas pero también tiene sus fotos en blanco y negro y en colour.
Y ahora digo lo que siempre digo: si quieres disfrutar plenamente del cine, échale un vistazo a obras como esta. No te defraudará (o puede que sí, qué sé yo...).