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Castle Freak

Castle Freak (Castle Freak aka Un castillo alucinante, 1995, USA)
Dirección: Stuart Gordon
Productora: Full Moon Enterprises
Guión: Stuart Gordon y Dennis Paoli, basado en un cuento de H.P. Lovecraft: "The Outsider"
Música: Richard Band
Fotografía: Mario Vulpiani
Género: monstruos capados comegatos
Intérpretes: Jeffrey Combs (el de Re-animator), Barbara Crampton (la de Re-animator), Jonathan Filler (éste no salía en Re-Animator), Jessica Dollarhide (ésta tampoco)
Sinopsis: Una familia norteamericana hereda un castillo italiano en plena Italia y allá van ellos to felices para venderlo y llevarse la pasta. La familia está compuesta por el padre, un ex-alcohólico que por su culpa su niño murió y su niña quedó ciega; la mujer, que tiene a pan y agua a su marido desde el accidente; y la hija ciega que esperemos que tenga 18 años porque todo el mundo le quiere meter mano. En fin, la primera noche que pasan en el castillo escuchan ruidos extraños y lamentos de las catacumbas. La chacha dice que en el castillo ocurren fenómenos paranormales, porque el que llora es el fantasma del hijo de la Duquesa, que por lo visto lo mató su propia madre para vengarse del marido, que la había dejado abandonada por una pelandrusca más joven. Señora, pues casi acierta, porque matarlo no lo mató, pero lo que sí hizo la duquesa fue encerrar a su hijo en una mazmorra, cortarle la picha y darle de latigazos todos los días durante 40 años hasta que la mamma murió. Como es lógico, el chaval tiene un poquito de resquemor y se va a desahogar con los miembros de la familia.

Para bien o para mal, Stuart Gordon siempre está innovando cosa mala y dando por saco con sus películas gamberras, bizarras y políticamente incorrectas, y este castillo alucinante (alucinado estaba el que le puso el título en castellano) no es una excepción ya que la peli tiene de todo menos presupuesto. Siguiendo su costumbre de adaptar los cuentos de H.P. Lovecraft con la punta del nabo, Gordon vuelve a liarla parla estremeciendo mentes y estómagos con sus bestialidades pasadas de rosca y su peculiar humor negro carbón y cabrón. Desgraciadamente, el punto débil del film es su escaso presupuesto, que no tenían ni para pipas, y eso se nota un montón tanto a nivel artístico como técnico, quedando todo un pelín chusco y cutre-lux.
No obstante, la historia que cuenta la película es potente y llena de muchísimos matices. Tomando como punto de partida el enclaustramiento forzoso del protagonista del relato "El intruso" (también conocido como "El extraño"), Stuart Gordon diseña una criatura marcada por el odio ciego y la crueldad, dando como resultado un bicho patético y salvaje, que sólo sabe expresarse a través de la violencia pero que tiene la curiosidad y las pocas luces de un niño de teta. Esta combinación de ingenuidad y bestialismo es el motor de la película, marcando al resto de personajes de manera directa. No obstante, el verdadero protagonista del film es el personaje interpretado por Jeffrey Combs, un padre de familia un poquito alcohólico y putero con un montón de defectos pero que en el fondo es buena persona y quiere lo mejor para su mujer y su hija. El tío es un hombre completamente normal que no tiene ninguna virtud y que, como todo el mundo, a veces se ve superado por las circunstancias. Barbara Crampton interpreta a la esposa y madre castrante, que no le perdona una al marido y a la niña la tiene amargaita con tanta sobreprotección. Y la hija ciega es la conveniente víctima en edad de merecer y que por motivos del guión saldrá en ropa interior (aunque es verdad que la muchacha protagoniza una de las pocas escenas tiernas del film, cuando el monstruo comprende que la tía es ciega y siente lástima por ella). Otro aspecto interesante del film son los extraños e incestuosos vínculos entre los personajes de la película, ya que todos son miembros de una familia degenerada y donde comen dos comen tres. Por desgracia, todos estos personajes y buenas ideas están a medio desarrollar debido al escaso presupuesto, quedando todo a medio cocinar y sin ser explotadas en todo su esplendor. Por otro lado, el desarrollo de la trama es predecible y un tanto aburrido, poniéndose la cosa interesante cuando el bicho decide hacer una masacre.
En cuanto al despelote, pues haberlo haylo, aunque por desgracia no se despelota mi Bárbara Crampton sino una muchacha de color con un pelazo impresionante. Las escenas de sexo son bastante crudas y desagradables, sobretodo cuando el monstruo mete el hocico.
Resumiendo: "Castle Freak" es una peli con mucha potencialidad pero que en el acto es un poco deficiente. No obstante, Stuart Gordon consigue crear una atmósfera malsana y siniestra muy lograda y desagradable. Aquí os dejo el trailer de la película, cortesía de fullmoondirect.

Aquella casa al lado del cementerio

Aquella casa al lado del cementerio (Quella villa accanto al cimitero, 1981, Italia)
Dirección: Lucio Fulci
Productora: Fulvia Films
Guión: Lucio Fulci, Giorgio Mariuzzo y Dardano Sacchetti
Música: Walter Rizzati
Fotografía: Sergio Salvati
Género: Es una peli exploit de Lucio Fulci, o sea, que es un potaje bueno de todo lo que estaba de moda por aquella época: zombis, casas encantadas, gore, fenómenos paranormales y niños repelentes con superpoderes en plan "El resplandor" de Kubrik (¿el de la portada de arriba no es Jack Nicholson?)
Intérpretes: Katherine McColl (Madre con pastillas que le provocan alucinaciones, a ver si rulan), Paolo Malco (el padre ambiguo y ausente), Giovanni Frezza (el niño ario y, sobretodo, cabezón)
Sinopsis: El Dr. Norman Boyle es un profesor universitario progre y gafapastas que un buen día le encargan que prosiga las investigaciones de un colega suyo, un tal Profesor Petersen, que el muchacho interrumpió sus estudios para descuartizar a su novia y después colgarse de una barandilla. Como Norman quiere mucho a su mujer y a su hijo, les pide que se vengan con él a la casa donde Petersen vivía, fornicaba y descuartizaba a su novia y aunque la mujer se resiste (las ganas de mudarse a otra ciudad y encima la pobre es pastillera) al final accede. También el niño, Bob, pone pegas al asunto, porque una niña de un cuadro de su salón le ha dicho que por nada del mundo vaya a la casa, que se busca la ruina tontamente. Pero como el padre es un estudioso del copón, allá van los tres uno detrás de otro. Pues bien, el que avisa no es mamón, porque en la casa pasa de todo menos el tranvía, con ruidos en mitad de la noche, niños llorando, murciélagos seguidores del conde drácula, niñeras mitad hembra mitad maniquíes y un misterioso doctor muerto hace un siglo que todavía está dando por el bottom.

A lo largo de su vida, Lucio Fulci hizo un montón de películas exploit con cuatro duros y mucho morro, aprovechando corrientes y tendencias para conseguir una audiencia que se quedaba encandilada con los golpes de efecto y las bestialidades surrealistas y gore del inefable director. Pues bien, de toda todita toda la filmografía de Lucio Fulci, "Aquella casa al lado del cementerio" es la más redonda y digestiva cinematográficamente hablando, es decir, es la menos incongruente, la menos oportunista, la menos gratuita, la que menos verguenza ajena da, la menos incoherente y la más mejor de todas ellas. Ni siquiera "El más allá", considerada la mejor película de Fulci, posee la mesura y la armonía de nuestra querida villa acanto del cementerio. Pero tampoco nos hagamos ilusiones, que los guiones de nuestro Fulci son a prueba de bomba y en esta ocasión tampoco faltan los momentos confusos, las contradicciones manifiestas, las preguntas no resueltas ni la espectacularidad de las escenas grotescas en perjuicio del hilo argumental. No obstante, a pesar de contar con todas estas "peculiaridades", "Aquella casa al lado del cementerio" es una de sus películas más equilibradas, accesibles y técnicamente mejor realizadas de todas ellas, quizás por ello es recordada con cariño por muchísimos fans de todo el mundo y es uno de los films más emblemáticos de la era del videoclub de los años 80, que a lo mejor alquilabas una película de Chuck Norris o Lorenzo Lamas y el trailer del principio de la cinta era de "Aquella casa al lado del cementerio".
Aunque el argumento de la película posee un deje Lovecraftiano (procedente de su antecesora "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes"), el film puede clasificarse en la división de fantasmas y casas encantadas, siendo su mayor influencia "El resplandor" de Stanley Kubrik, que la peli de Fulci aprovecha el tirón y canta una barbaridad a truco propagandístico. En ambos casos, el protagonista principal del film es un bien inmueble (un hotel en la peli de Kubric y una mansión de Nueva Inglaterra en la de Fulci), además de contar con un niño que tiene superpoderes y telepatía mutante, una madre sobreprotectora y gritona y un padre ambiguo y obsesionado con su trabajo. Pero como es habitual en las películas de Fulci, las semejanzas son aparentes y están encaminadas a llamar la atención de un público ignorante e ingenuo, ya que el cogollo del asunto es completamente diferente. Si "El resplandor" de Kubrik es una película de fantasmas fría y etérea, la historia de miedo de Fulci es visceral y caliente, fiel a su espíritu latino, con unos fantasmas de carne y hueso que son proclives al gore sin pudor y desenfrenado. No obstante, Lucio Fulci pisa el freno en cuanto a la casquería fina para darle protagonismo a la atmósfera siniestra y opresiva de la casa y su circunstancia, primando el ambiente angustioso y tétrico a lo meramente físico y salpicante (aunque de eso también hay). Por ello, asesinatos hay pocos, pero están bien repartidos al principio, en medio y al final del film, siendo cada uno de ellos una orgía de sangre y mal gusto, pero sin perjudicar ni menospreciar el hilo argumental ni la línea artística oscura y tenebrosa.
El trío protagonista de la película, formado por Paolo Malco, Katherine McColl y el niño cabezón, gira en torno a la casa de los fiambres, y cada uno de ellos reaccionará de manera diferente, según su idiosincrasia. El profesor Boyle afrontará los misterios de la casa con curiosidad e incluso obsesión, comportándose de manera sospechosa y ambigua y generando un montón de preguntas (que por supuesto Fulci no contestará); Su santa esposa, interpretada magistralmente por mi Katriona del alma, tiene más miedo que un perrito chico, pero eso no le impide ser una madre leona que por su niño es capaz de todo y que le da diez mil vueltas a Belén Esteban. A esta pobre mujer la casa la aterra y lo único que quiere es salir pitando, pero como el marido es un pesao, le toca hacer de tripas corazón y comerse un mojón; y después está el niño repelente, con más gachas que el puchero de mi abuela y con una tontería encima que no se puede aguantar. Al principio el niño pasará bastante del tema de la casa, y eso que el chavea ve espíritus que le advierten que la casa es un peligro, pero como el niño tiene sus juguetes, como que le da más o menos igual. Pero claro, cuando empieza a ver a los primeros muertos y el malo de la película le enseña el cuchillo, ni juguetes ni hostias, el niño corre más que Speedy González. Por cierto, desde aquí os hago una pregunta ¿El niño al final muere o sobrevive? Yo es que todavía no lo tengo claro...
Pero hablar de la casa es hablar de su sótano, y hablar de su sótano es hablar del emérito Dr. Freudstein, un médico del siglo XIX que como hacía un frío que pelaba el día que murió, lo enterraron en el salón de su casa debajo de la alfombra. El misterio de la película gira en torno a Freudstein y sus malas artes y aunque parezca mentira, al final Lucio Fulci te explica qué pinta en todo esto el buen doctor. Si quieres saber más de Freudstein e incluso ver una foto suya, pica aquí, pero aviso que hay spoilerComo ya dije en un principio, aunque la película se caracteriza por su atmósfera lúgubre y acojonante, lo que más nos divierte son las escenas de hachazos y destetes, propias del exploit italiano, y de eso la película también tiene. Sin ir más lejos, "Aquella casa al lado del cementerio" tiene el record guiness de mostrar unas tetas lo más pronto posible, concretamente a los 40 segundos de empezar el film. Por otro lado, los asesinatos son los más sádicos del mundo, llegando incluso al surrealismo hilarante, como la famosa escena de la escalera, con una violencia propia del coyote y el correcaminos de lo exagerada e hiperbólica que es. No te la tomas en serio pero te descojonas de risa.
Pero uno de los pilares que sustentan la película es su maravillosa banda sonora, compuesta por Walter Rizzati, habitual de las películas de Fulci y que el tío es un fenómeno en esto de la filarmónica. El tema central del film es una magnífica composición gótica mitad clavicordio mitad organillo que te pone los pelos de punta y el resto de temas crean el ambiente preciso para inquietarte un poquito bastante.
En fin, "Aquella casa al lado del cementerio" es una gran clásico del terror exploit y la culminación de la creatividad artística de Lucio Fulci. Si el médico te ha recomendado que veas sólo una película de Fulci, que sea ésta.
Y ahora os voy a poner un trailer artesanal con uno de los mejores momentos del film, cuando el profesor Boyle descubre las últimas palabras de Petersen, grabadas en un cassete de los chunguitos.


grieta, La

La grieta (La grieta aka the rift aka Endless Descent, 1990, España)
Dirección: Juan Piquer Simón
Productora: Dister Production
Guión: Juan Piquer Simón
Música: ¡Jerry Goldsmith!
Fotografía: J. Marine
Género: Mutantes sub-acuáticos y maquetas a punta pala
Intérpretes: Jack Scalia (Sosias de Lorenzo Lamas), R. Lee Ermey (el sargento cabrón de "La Chaqueta Metálica"), Ray Wise (el que mató a Laura Palmer), Deborah Adair (la mujer indefensa para que la rescaten), Frank Braña, Luis Lorenzo y...¡Tachán!


__________________¡POCHOLO Martínez-Bordiu!
Sinopsis: Por lo visto, un submarino experimental ha desaparecido misteriosamente en el fondo del mar y al gobierno no le queda otra que mandar a un equipo de rescate para ver qué ha pasado. En esta expedición va el diseñador del submarino experimental, un tío guaperas, musculoso, inteligente y con permanente que además es el protagonista de la película y, si quisiera, se ligaría a todas las tías del batiscafo. En fin, que puestos a buscar, el equipo A detecta la caja negra del otro submarino, pero da la casualidad que está dentro de una cueva al fondo de una grieta abisal y los muy gilipollas se meten derechitos en ella. La caja negra no sé si la encuentran, pero lo que sí descubren son unos centenares de bichos mutantes cabrones dispuestos a fecundarles.

Juan Piquer Simón (1935-2011) fue un gran maestro artesanal del cine exploitation y comercial, al mismo nivel que otras leyendas cinematográficas como Lucio Fulci o Amando de Ossorio. Sujeto a un país y a una coyuntura industrial determinada, muchas veces debía supeditar su talento y su imaginación a las exigencias comerciales y a las modas pasajeras, imitando y fusionando estilos en boga, procedentes de los megaéxitos de las películas de género norteamericanas, pero con un presupuesto infinitamente inferior. De esta manera tan jodida, Juan Piquer Simón debía realizar películas taquilleras made in Spain pero que parecieran yankies, no sólo para contentar al público nacional, sino también para conseguir una audiencia internacional. Fruto de estas exigencias, las películas de Juan Piquer Simón eran hiperbólicas en todos los sentidos, no dejando indiferente a nadie y cosechando un gran éxito comercial, derrochando entusiasmo y amor por el género.
"La grieta" es la imitación hispana de la moda submarina de finales de los 80, con películas como "Leviathan", "Profundidad 6" y, sobre todo, "Abyss" de James Cameron. Como todas las películas de Juan Piquer Simón, "La grieta" es una mezcla indeterminada de cine B y Z, debido principalmente a la falta de presupuesto. Por ello, aunque la película, a nivel general, podría englobarse en una correcta serie B, cuenta con unos detalles cutres totales. Por ejemplo, los submarinos que salen en la película cantan una barbaridad a maqueta, al igual que los decorados interiores (con esos ordenadores de "última generación"). Después, hay algunos "monstruos mutantes" que son de juzgado de guardia, como esos insectos con movilidad nula, esas algas estranguladoras o esa ameba-medusa gigante, que son lo más cutre del mundo. Al mismo nivel están los diálogos de la película, una sucesión infinita de tópicos y clichés del cine norteamericano que quedan risibles en actores castizos como Tony Isbert o Luis Lorenzo, aunque también quedan ridículos en actores yankis como R. Lee Ermey en su papel de manual de capitán del submarino. Mención especial merece el protagonista del film, un guaperas chulo-putas paradigma del "héroe" ochochentero más odioso y chulesco al más puro estilo "Michael Paré". No obstante, entre tanto cutrerío, la peli también tiene grandes momentos serie B, sobre todo cuando los personajes entran en la cueva y se lían a tiros con los bichos, escenas que nos recuerdan un montón a "Aliens, el regreso" con un espectacular monstruo ovíparo incluido (obra del experto en efectos especiales Colin Arthur). Las escenas gore también molan un montón, pero desgraciadamente hay muy pocas: a uno le revientan la cabeza y a otro le cortan la pierna. Otro dato a tener en cuenta es que no sale ningún despelote gratuito ni justificado, lo cual no sé si es una ventaja o un inconveniente. En cuanto a Pocholo, nuestro anti-héroe español, decir que sale muy poco, su voz está doblada por otro actor (lástima) y lo matan enseguida.
En fin, "La grieta" es una película resultona y entretenida, a pesar de contar con muchos defectos provocados por la ausencia del vil metal. No es la mejor película de Juan Piquer Simón pero es correcta y presentable y además te puedes echar unas risas con los colegas.
Aquí os dejo el trailer del film, cortesía de Yokozuka.

Eskalofrío

Eskalofrío (Eskalofrío, 2008, España)
Dirección: Isidro Ortiz
Guión: Hernán Migoya, José Gamo, Alejandro Hernández y Isidro Ortiz, basado en una idea original de Antonio Trashorras y David Muñoz
Música: Fernando Velázquez
Fotografía: José M. Civit
Género: Thriller rural, aunque también tiene escenas de terró y pilla cacho del cine de aventuras post-infantil, como "Los Goonies" pero en la España profunda
Intérpretes: Junio Valverde (como el pequeño vampiro), Berta Ros (fant total de Mowgli), Mar Sodupe (Madre coraje), Francesc Orella (como el pueblerino palote), Jimmy Barnatan (¿quién dijo "encasillamiento"?), Blanca Suárez (como la novia del vampiro)
Sinopsis: Santi es un chaval que tiene una enfermedad en la piel que si le da el sol se achicharra vivo, por lo cual lleva una vida nocturna bastante sosa, porque ninguna tía quiere estar con él sexualmente hablando. Una tarde, el médico de Santi le dice a la madre que se tiene que llevar al nene a un pueblo de la España profunda donde no dé tanto el sol, que ya tiene la piel bastante jodida y como siga así las va a pasar putas. Por este motivo, madre e hijo se van a un pueblo perdido de la geografía montañosa que tiene de todo: su colegio público, su charca refrescante, su bar-colmado, sus catetos salidos y sus misteriosos descuartizamientos de ganado. Aunque en un principio a Santi todo le va de lujo (incluso le sale una novia potente, el mu cabrón), la cosa se tuerce bastante cuando en mitad del bosque aparece un chaval que tiene el cuello cortado. Como Santi parece un vampiro con todo el rollo de la piel, sus paisanos le echan la culpa y quieren darle con el azadón en la cabeza. No obstante, la verdadera culpable parece ser una niña espeluznante con más mierda encima que la bombilla de una cuadra. Pero ¿qué es la niña?: ¿Un fantasma? ¿Una mutación genética? ¿Un extraterrestre? Lo único seguro es que la niña viene de Alemania.

Hay películas que si te las tomas en serio, no hay por donde cogerlas, pero si las ves con un poquito de sentido del humor, están muy bien. Esto es lo que ocurre con "Eskalofrío", un ligaillo de géneros y subgéneros delirante y psicotrópico, que para disfrutarla a tope no hay que racionalizarla en demasía. El argumento es tan absurdo y surrealista que es imposible tomárselo en serio, aunque, gracias a ello, la película es muy divertida y entretenida, sobretodo para nosotros, los frikis del mundo.
El film se puede dividir en tres partes muy diferentes entre sí: el primer segmento es muy equilibrado, serio, comedido e incluso tiene drama humano y conciencia social. Tras una primera secuencia-sueño impactante y espectacular (y también un magnífico reclamo comercial), el director nos presenta el planteamiento del film con un buen ritmo, sin prisas pero sin pausa, desplegando a los personajes (tópicos pero sin insultar la inteligencia del espectador) y estableciendo sin demoras aburridas el hilo conductor del film (la enfermedad del chaval y su exilio bucólico). Después viene la parte más misteriosa e inquietante de la película, cuando aparecen los primeros muertos y las primeras pistas del misterio. Isidro Ortiz sabe dosificar muy bien el suspense, sugiriendo el terror más que mostrándolo y transformando la belleza campestre en un lugar claustrofóbico y angustioso. Desgraciadamente (o afortunadamente, según se mire) la tercera parte del film es un desmadre con todas las letras, y los guionistas se sacan de la manga viajes a África, monjas siniestras, padres adictos a las máquinas tragaperras, catetos degenerados sexuales, turbas linchadoras, amores platónicos, adolescentes jugando a detectives y un final sorpresa que no lo es tanto, mezclando de forma indigesta el género del misterio y del terror con cualquier libro de aventuras infantiles de "Los cinco" de Enid Blyton y con la película de Alfredo Landa, "Vente a Alemania, Pepe". Que yo me pregunto en voz alta como el que no quiere la cosa ¿de verdad creía el director que el espectador iba a aceptar semejante potaje sin indignarse o sin descojonarse de la risa? Pobrecico, que ingenuo.
En fin, "Eskalofrío" es una película muy desequilibrada y muy irregular, pero también tiene sus cosas buenas, of course. Para empezar tenemos a Mar Sodupe, interpretando a la madre de Santi, cuyo papel es fundamental al comienzo y a la mitad de la película y que goza de una sólida interpretación gracias al buen hacer de Mar (aunque desgraciadamente, el personaje perderá fuerza a medida que avanza la película, tocando fondo cuando aparece de la nada el padre ausente y ella lo acepta sin rechistar). También destaca en la interpretación Francesc Orella, otorgándole a su personaje muchos matices interesantes y necesarios para el desarrollo y el desenlace de la trama, aunque al final también me lo desgracian con un giro absurdo del guión. El resto de actores hacen un trabajo correcto aunque tampoco es para tirar cohetes y en el museo de los horrores quedan los patéticos ataques de pánico de Junio Valverde, que no se los cree ni la madre que le parió. Como ya dije en un principio, las escenas de misterio están bien, y las de sangre y gore, también, con unos cortes de tendón de los tobillos que dan mucha dentera. Además del espectacular comienzo, la peli también cuenta con otra escena cañera, cuando Erika decide visitar a Santi a su habitación, metiendo el director unos planos subliminales sensacionalistas pero efectivos que quedan muy espeluznantes. Tampoco podemos obviar la belleza de los exteriores, rodados en el norte de España en diferentes localizaciones. Los paisajes son de Asturias, concretamente de Somiedo y de San Juan de Beleño en Ponga, y la casa y los bosques son del valle de Baztán, en Navarra. A Isidro Ortiz hay que reconocerle el mérito de rodar muchas escenas en mitad del campo y de noche, lo cual no es nada fácil y jode un montón. En cuanto a la visión del mundo rural que tiene la película, es bastante ambivalente. Al principio da mucha nostalgia, sobre todo si de pequeño ibas a menudo al pueblo a ver a los abuelos. Pero a medida que avanza la película los tópicos no paran de aparecer, siendo el más insultante el del final de la película, que parece que si llevas minifalda en un pueblo de España va a aparecer un cateto con boina para violarte.
Resumiendo: "Eskalofrío" es un pésimo thriller rural sin coherencia ni verosimilitud, pero como peli de terror friki está muy bien, con sus risas y sus sustitos.
Aquí os dejo el trailer de la película, cortesía de jona2031.



Y aquí os dejo un video-clis guay, cortesía de marox91.

Ghoulies 2

Ghoulies 2 (Ghoulies 2, 1987, USA)
Dirección: Albert Band
Productora: Empire Pictures (que dios nos coja confesaos)
Guión: Dennis Paoli y Charlie Dolan, basado en los personajes creados por Luca Bercovici
Música: Fuzzbee Morse
Fotografía: Sergio Salvati
Género: En inglés culto, "Tiny Bastard Monsters", o sea, monstruitos cabrones e joputas
Intérpretes: Damon Martin, Royal Dano, Phil Fondacaro, J. Downing
Sinopsis: Un sacerdote viejuno les quita a tres nazarenos satánicos una bolsa llena de Ghoulies, esto es, unos duendecillos bastardos más malos que un dolor en las gónadas. Los bichos se cargan al sacerdote sin ningún problema y después se cuelan en un camión que transporta una atracción de feria llamada "La Guarida de Satán" y claro, los ghoulies se emocionan porque le recuerda a su casa en el infierno. Los propietarios de la atracción son un viejo mago curda, su sobrino post-adolescente y un señor enanito que se sabe las obras completas de William Shakespeare y los tres son mu amigos pero no ven un dollar desde hace tiempo. Pues bien, la trupe llega a una feria e instalan su atracción, pero de pronto aparece el propietario cabrón y les dice que o aumentan la recaudación de taquilla o a la puta calle. Como su atracción es más bien mierdosa, los tres ya se ven en la cola del paro, pero que no panda el cúnico que los ghoulies van a animar el espectáculo con sus payasadas sangrientas y, de paso, se meterán en el WC para cogerte de los huevecillos (pero de buen rollo).

Tras el éxito inesperado de la divertida y resultona "Ghoulies" (Luca Bercovicci, 1985), la productora Empire, famosa por sus producciones serie Z cutre-lux, no dejó escapar la oportunidad de crear una franquicia y forrarse de billetes exprimiendo el punto fuerte de la primera parte, esto es, los primos pobres de los guiñoles de Frank Oz, esos encantadores monstruitos que se nota a la legua que son marionetas (y bastante malas, por cierto) pero como son muy gamberros y divertidos, se lo perdonamos todo. Pero si en la película de Bercovicci los Ghoulies eran un mero elemento adicional del argumento y los verdaderos protagonistas eran el brujo-mihura y su hijo bellotero practicando magia negra, en "Ghoulies 2" Empire dijo "¿no querías caldo? ¡pues toma dos tazas!" y los supervillanos de la película son única y exclusivamente los Ghoulies, que se dedican a putear al personal durante todo el metraje. Pero tampoco exageremos, caramba, que sólo son 5 Ghoulies: el Ghoulie volador, el Ghoulie-Gato, el Ghoulie-narizón, el Ghoulie con chepa y mi favorito, el Ghoulie verde-calvito con afición por los WC. También al final sale un monstruo de tamaño humano y pare usted de contar, que tampoco había dinero para comprar más marionetas. En cuanto a los efectos especiales, pues en la onda de la serie Z, más o menos lamentables pero eficaces y entrañables. Lo más destacable es que por fin vemos a los Ghoulies caminar con sus patitas, en un ejercicio de stop-motion plan Harryhausen que canta más que Carusso. Y poco más, alguna explosión, algún electrocutamiento y sacabó. O sea, que no esperes ver unas batallas mágicas del copón ni rayos de color azul y rojo como en la primera parte. El tema de la brujería queda relegado a un segundo plano en esta secuela, tomando mayor importancia las relaciones humanas de los protagonistas del film, un grupo de feriantes sin dinero pero con mucha dignidad y compañerismo dispuestos a enfrentarse a un empresario sin escrúpulos para defender su estilo de vida comunitario, solidario y artístico. Este enfoque del argumento a nivel humano queda muy bonito pero a nivel terrorífico puede aburrir a más de uno, sobre todo si lo que quiere es ver a bichos matando a gente y no a unos pobres hombres a punto de quedarse en el paro (para eso ya están las noticias). No obstante, aunque los personajes son bastante tópicos, no por ello dejan de ser interesantes, como por ejemplo el viejo mago alcohólico, cuyos demonios personales lo atormentan constantemente y necesita beber hasta el agua de los floreros para olvidar. ¿Quizás practicó magia negra de joven y por eso está todo el día bebido? Eso explicaría porqué tiene un libro de brujería en el baúl. Por otro lado está el señor de talla baja interpretado por el actor Phil Fondacaro, cuyo personaje también encierra una historia trágica: el hombre es un gran actor de obras clásicas pero su estatura le condena a trabajar en ferias de mala muerte. Su personaje es divertido (con esa afectación aristocrática) pero también emociona (hay una escena que es de llorar que se te saltan las lágrimas). También destaca el implacable empresario, un guaperas elegante que durante toda su vida siempre se ha salido con la suya porque su padre es rico (tan real como la vida misma) pero como al final obtiene su merecido, nos congratulamos y que le jodan (¿qué le haría el ghoulie para que chillara tanto? ¿una colonoscopia salvaje o un tacto escrotal?). En el lado opuesto del reparto, están los personajes del sobrino y de la bailarina, que no pueden ser más planos y aburridos. Destaca la historia ñoña y melodramática de la funambulista frustrada, que como vio a su hermano pegarse una hostia tiene vértigo crónico pero al final de la peli supera su fobia para subirse en una noria y salvar el mundo. En fin, como ya dije antes, la historia de los ghoulies se ve enriquecida (o lastrada, según se mire) por el tema de la lucha de los feriantes contra el despiadado empresario que quiere cerrar las atracciones que no den dinero, una idea que es muy del gusto del norteamericano medio, ya que la defensa de la pequeña propiedad privada frente a las mega-corporaciones es uno de los pilares que sustentan el sueño americano.
En cuanto al guión, es bastante decente aunque no se libra de unos cuantos diálogos absurdos y ridículos (verbigracia, un tío va y dice entusiasmado: "¡A mí me gustan las ratas!"). El interés no decae porque hay muertos cada x minutos y al final se produce la esperada masacre general, con los Ghoulies cabrones desplegando su salvajismo por toda la feria. No obstante, que nadie espere ver un festival de gore y mutilaciones unánimes, ni mucho menos. La violencia de la película es muy light y las muertes ocurren fuera de plano sin un mísero "Slasher" o acuchillamiento. Además, en toda la película no hay ni una escena de destete y apenas sale una pareja de enamoraos besándose y tocando género. Quizás el objetivo de tanta contención en lo violento y en lo sexual tenía como objetivo atraer a un público tardo-infantil y así ampliar el target de taquilla, que nunca vienen mal unos dólares de más.
En fin, "Ghoulies 2" no defraudará a los seguidores de la primera parte, ya que conserva su espíritu gamberro y puñetero. Aunque posee deficiencias evidentes, la película es resultona y se deja ver, ideal para una sesión doble ochochentera.
Aquí os dejo el trailer del film, cortesía de vidgrave.

increíble hombre menguante, El

El increíble hombre menguante (The incredible shrinking man, 1957, USA)
Director: Jack Arnold
Guión: Richard Matheson (el de soy leyenda) adaptándose a sí mismo de una novela suya que escribió un día
Género: El Pulgarcito de la era atómica (y arañas cabronas)
Intérpretes: Grant Williams, Randy Stuart, April Kent, Paul Langton
Sinopsis: Scott Carey está retozando con su parienta en un barco en mitad del océano y mientras ella baja al camarote a por una cerveza bien fresquita, el pobre Scott se traga entera una nube radioactiva que pasaba por ahí, dejándolo contaminado perdido y además con los pectorales y los biceps llenos de brillantina, que parece que se ha escapado de la cabalgata del orgullo gay de Madrid. Al principio no le da importancia a lo de la nube tóxica, pero pasan las semanas y Scott se está volviendo más chico, en plan osteoporisis pero a lo bestia. El pobre hombre va al médico y después de que éste se cachondee de él, le hace unas radiografías y dice: "hostias, pues es verdad". Mientras los médicos buscan una cura desesperadamente, Scott se va a arrepentir de dos cosas: no haber capado al gato y no haber comprado insecticida para el sótano.

Hoy en día se le llama clásico (del terror o de la ciencia-ficción) a cualquier película con un porrón de años y en blanco y negro, pero no nos engañemos: el término "clásico" hay que ganárselo a pulso, a través de la calidad del film y de su impacto con el paso de los años. Por eso, "El increíble hombre menguante" merece este augusto término, porque derrocha calidad por los cuatro costados y porque se conserva tan bien como Walt Disney es su cámara frigorífica. Más de ¡50! años después de su estreno, la peli no ha perdido ni un ápice de su aventura, fantasía, emoción, dramatismo y terror (¡me cago en las muelas de la araña, qué susto me da!) y todo gracias a la profesionalidad y el buen hacer del genial director Jack Arnold (apoyado por un guión potente de Richard Matheson) creando una obra imponderable cuya sencillez y realismo seguirá impactando a los espectadores de las generaciones venideras del siglo XXII.
A la hora de sistematizar esta película, los intelectuales gafa-pastas solemos colocarle la etiqueta de la ciencia-ficción en el apartado de "género", más que nada porque la base del relato (las putadas que provoca una nube radioactiva en el peatón común), están en la línea de la ciencia-ficción norteamericana de los años 50, con la amenaza de la Tercera Guerra Mundial hasta en la sopa y con el pánico a lo nuclear a flor de piel. Porque la radioactividad es muy versátil, y lo mismo sirve para matar a sangre fría y a distancia a cientos de miles de personas como para hacer mutar a hormigas, arañas, cefalópodos o incluso a mujeres hermosas hasta los 50 pies de altura u más. Pero "El increíble hombre menguante" es mucho más que una película de ciencia-ficción al uso. Por un lado tenemos el drama humano de un señor que se está haciendo pequeñito y a medida que su cuerpo disminuye, también lo hace su autoestima, dañando su vida marital y social y resignándose a convertirse en un espectáculo de los medios de comunicación para no caer en la indigencia. El espectador puede sentir el miedo y la angustia que siente el protagonista porque los médicos son incapaces de curarle (como en tantas ocasiones ocurre en la vida real) y al final se deja vencer por su desesperación, pensando incluso en el suicidio. Por eso, en la primera media hora del film, Jack Arnold le da más importancia al proceso depresivo y a la destrucción de la personalidad de su protagonista que a los elementos de género, lo cual es un acierto, porque predispone al espectador para la metamorfosis mental y espiritual que experimentará Scott Carey durante la segunda mitad del film.
Y a partir de aquí está el tomate de la película y el reclamo comercial que todos estaban deseando ver: las aventuras y desventuras de un hombre reducido al tamaño de una hormiga, que a ver cómo resuelve la papeleta de sobrevivir en un ambiente inofensivo para un señor de metro setenta pero mortal para un familiar de David el Gnomo. Para empezar, tenemos la refrescante sencillez de unos efectos especiales que son más eficaces que mucha porquería digital de hoy en día, con una soberbia puesta en escena y un dominio del trucaje como pocos. Todo el atrezzo es realmente de tamaño super, tanto las tijeras, como los alfileres, como las alcantarillas y demás utensilios del hogar. La ambientación también da mucho juego: unos muebles tan grandes como montañas y una oscuridad total que aumenta la claustrofobia del momento. Y, por supuesto, está esa asquerosa araña a tamaño natural, real como la vida misma y que cuando la vi de niño flipé en colores y mi padre me mandó a mi dormitorio para que no me traumatizase de por vida. ¡¿Cómo podríamos olvidar ese primerísimo plano de la cara de la araña a punto de merendarse al bueno de Scott?! Aquí la película alcanza un grado de terror alucinante, porque no hay nada que asuste más que un bicho gigante decida vengarse por todo el insecticida que le has echado encima.
Pero el verdadero protagonista de la peli es el afán de superación del personaje principal, que como a la fuerza ahorcan, no hay nada mejor para salir de la depresión que un bicho gigante se lance contra ti por motivos gastronómicos. A través de una omnipresente voz en off del protagonista, seremos partícipes de la odisea personal de Scott para defender sus últimos vestigios como ser humano, recuperando su autoestima y las ganas de vivir, ya sea en esta dimensión o en un mundo subatómico con moléculas y amebas. Aunque a veces Scotty se pone a filosofar más que Platón, sus palabras son un acto de reafirmación personal y de convencimiento de trascendencia humana, que en este caso el protagonista atribuye a Dios y que nosotros podemos extrapolar a cualquier credo o corriente filosófica que más nos guste y nos reconforte.
En definitiva, "El increíble hombre menguante" tiene acción, terror, aventura, drama y filosofía de la vida. Hay que verla, aunque después cojas una aracnofobia de campeonato.
Aquí os dejo el trailer del a película (donde, afortunadamente no sale la araña de los cojones), cortesía de justjoined.

Ghoulies

Ghoulies (Ghoulies, 1985, USA)
Dirección: Luca Bercovici
Guión: Jefery Levy y Luca Bercovici
Género: Aprendices de brujo demoníacos y monstruos de peluche gamberros
Intérpretes: Peter Liapis (que tiene una cara de bellotero que tira de espaldas), Lisa Pelikan (que se parece un montón a la hermana de Mulder), Michael Des Barres (encarnando al papi-brujo con los ojos verdes y los cuernos de un torito bravo), Jack Nance (un mindundi que parece que no sabe nada pero lo sabe to)
Sinopsis: En una noche de luna llena, un brujo cabrón quiere sacrificar a su hijo porque, entre otras cosas, eso es lo que hacen los brujos satanistas. Pero que no cunda el pánico, porque ahí está la madre coraje que rescata al niño y le pone un colgante que le hace inmune a la magia negra del padre putativo. El brujo cabrón se enfada, mata a la madre y le dice a uno de sus esbirros que se lleve al niño a la China continental, que no lo quiere ver más. Da la casualidad que el esbirro es buena persona y decide cuidar al niño y apartarlo del mundo de la magia negra. Por eso, cuando el nene llega a la mayoría de edad, le deja ir a la mansión familiar, donde el padre brujo (ya fallecido) tenía todos sus libros de magia negra, sus túnicas kitsch, sus tridentes eléctricos y sus altares satánicos. Como de casta le viene al galgo, el nene se picará con la magia luciferina y en una noche tonta invocará a unos pequeños demonios cabrones, los ghoulies, y ya está todo el pescado vendido.

"Ghoulies" resume a la perfección el espíritu exploitation de los años 80: una película mala de cojones pero con mucho carisma. Englobada en el subgénero "little bastard monsters" a raíz del éxito de los Gremlins de Joe Dante, esta película tiene una poca vergüenza impresionante, porque los pequeños monstruitos salen poco y mal, siendo el tema central del film la paulatina posesión del hijo del brujo por el espectro de su padre, que el chaval empieza a jugar con las cosas satánicas y al final va perdiendo la personalidad en favor de la del padre, que el cabrito está esperando en el nicho para hacer acto de presencia (argumento que nos recuerda al clásico relato de H.P. Lovecraft "El caso de Charles Dexter Ward"). El muchacho está tan obsesionado con la magia que incluso para cumplir conyugalmente con la novia se pinta un pentagrama debajo de la cama y así no tiene que tomar viagra. Por todo esto, la verdad es que los ghoulies no pintan nada en la historia, sólo son un mero adorno y un evidente reclamo comercial para que los chavales piquen y vayan al cine o se alquilen la película esperando ver un espectáculo similar al de los Gremilins o los Critters, con cientos de bichos saltando y dando por el bottom. Pero ¿sabéis que os digo? ¡Que me da igual! los bichos son tan gamberros, tan cabrones y tan encantadores (en especial el bicho verde calvo de la portada, como una versión mutante de Pato WC) que le perdono al director lo granuja que es. Hay que reconocer que la idea tiene potencial, pero como el presupuesto no da ni para pipas, los bichos apenas son marionetas sin movilidad enfocados en primer plano o en plano medio para que no se le vean las piernas (o el brazo del tío que los está moviendo). O sea, que nadie espere ver unos guiñoles como los de Jim Henson o Frank Oz, ¡ni mucho menos! más bien son títeres cutres como los del parque un domingo por la mañana y va que chuta. Pero la serie Z es lo que tiene: contra más cutre, más divertido. No obstante, hay algunas secuencias escalofriantes, como la del muñeco con la cara blanca que está en la mecedora y en el armario indistintamente.
Exceptuando a la pareja protagonista, los personajes son bastante tópicos y patéticos, un puñado de "jóvenes-adolescentes" amiguetes que van a las fiestas a beber, endrogarse y a arrimar cebolleta: está el ligón chulo playas, están las tías buenas (dos), están los colgados drogatas (el de las gafas de sol es muy divertido) y está el friki que no liga ni una. Y no solo es mala su interpretación, sino también su estilismo, porque me llevan unos peinados y unos trajes que son de lo más hortera de los 80´s. A nivel argumental, estos personajes no sirven para nada, pero como carne de cañón cumplen a la perfección su cometido, siendo masacrados por los ghoulies, por una pareja de enanitos o por el propio brujo cabrón. Y hablando de masacres, en la peli apenas hay gore, a excepción de un bulto en el entreteto de la madre o algunos arañazos y mordiscos. En cuanto al padre brujo, queda muy bien como supervillano grandilocuente y egocénctrico, con sus grandes poses, su afectación aristocrática y sus ojos verdes fosforitos. Además, el tío es un ambiguo y un degenerado sexual, porque le quiere comer la boca a su propio hijo ¡vamos, que además de satánico es un rato guarro el tío! Y el final de la peli es apoteósico, con una batalla de brujos que ni el señor de los anillos, con sus rayos rojos y azules que sería la envidia de Gandalf y Sauroman.
Como ya dije en un principio, el carisma y el potencial de la película era innegable y tuvo un éxito de taquilla impresionante, lo cual propició varias secuelas con un nivel de cutrerío similar a la original. En concreto fueron 3 secuelas: "Ghoulies 2", "Ghoulies 3: los ghoulies van a la universidad" y "Ghoulies 4: los ghoulies tras el amuleto maldito". Estas películas fueron pasto de videoclub, con una audiencia compuesta en su mayoría por niños y pequeños adolescentes que flipaban (flipábamos) en colores a pesar de lo malas que eran.
En fin, "Ghoulies" es una película que no conoce el término medio: o la amas o la odias profundamente. Yo me encuentro entre los primeros (aún reconociendo que la peli es un rato cutre). Aquí os dejo el trailer de la película (cortesía de Trashtrailers).

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Y aquí os dejo una de las escenas clave de la película, o como LosBrothers69 ha titulado, "Ghoulies orgasmus".

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En los límites de la realidad: la película

En los límites de la realidad: la película (The Twilight zone: the movie, 1983, USA)
Dirección: bueno, no nos hagamos la picha un lío nada más comenzar. La película está compuesta por cuatro episodios independientes entre sí, y cada uno está dirigido por un notas diferente. El primero, el del racista cabrón, está dirigido por John Landis; el segundo episodio, el de los yayos rejuvenecidos, lo dirige, como no podía ser de otra manera (con lo ñoño que es) Steven Spielberg; el tercer episodio, el del niño puñetero con superpoderes, lo dirige Joe Dante; y el último, el del avión con el gremlin en el ala derecha, lo dirige George Miller, el de Mad Max.
Producción: John Landis y Steven Spielberg
Guión: John Landis, George Clayton Johnson, Richard Matheson (el de soy leyenda), Jerome Bixby y Robert Garland, tomando como base los episodios de la serie de televisión "En los líimites de la realidad" (o "Dimensión desconocida", según el hemisferio) de Rod Serling.
Género: Cuentos de terror, misterio, fantasía y acojone, con mucho humor negro, mala leche y horró (aunque el episodio de Spielberg es de un cursi insoportable)
Intérpretes: Vic Morrow, Scatman Crothers (el cocinero calvo de color de "El resplandor" que tiene la voz de los documentales de Costeau), Kathleen Quinlan, John Lithgow, Jeremy Litch, Dan Aykroid
Sinopsis: Por lo visto existe una quinta dimensión que es pa cagarse vivo, porque allí suceden cosas horripilantes y misteriosas que te quitan el sueño y las ganas de comer. Esa quinta dimensión es la de la imaginación, pero tiene que ser una imaginación mu cabrona, porque cuando choca con los límites de nuestra realidad, casi siempre alguien acaba bien jodido. Por ejemplo, si vas en coche por la noche con otro tío y el colega te dice que si quieres que te enseñe algo que da mucho miedo, o bien quiere enrollarse contigo o bien es un monstruo que te va a asesinar; Si eres un racista cabrón, mejor estate calladito, porque a lo tonto te puedes teletransportar a la Segunda Guerra Mundial y los nazis te pueden tomar por judío, y entonces sí que te vas a arrepentir de ser tan hijoputa racista; Si atropellas a un niño y el crío no tiene ni un cardenal, desconfía mucho, porque seguro que lo que quiere el mamoncete es llevarte a su casa de dibujos animados y encerrarte pa toa la vida en ella, comiendo hamburguesas con mantequilla de cacahuete; y por el amor de dios, si viajas en avión NUNCA te pongas en el asiento de ventanilla, que como haya tormenta un gremlin te puede joder el viaje (pero que no se enteren los pilotos o los controladores, que si no, aprovechan el evento para hacer una huelga salvaje!!).

Entre 1959 y 1964, el canal de televisión Norteamericano CBS emitía una serie de misterio, terror y ciencia-ficción que tenía a la gente pegada en el asiento con los ojos como platos, gracias a su originalidad, a su buen hacer, a sus grandes guiones, a sus grandes actores y también gracias a sus finales sorprendentes. Pero sobre todo, gracias a su creador, un genio llamado Rod Serling, que el tío tenía arte, salero y duende para dar y regalar. Esta serie es, por supuesto, "Twilight Zone", porque si no, no sé por qué carajo estaría hablando de ella en esta reseña de "En los límites de la realidad: la película" ya que el film, realizado 20 años después, es un homenaje en toda regla a la serie de televisión antes mentada, cuyos capítulos eran tan alucinantes que nos dejaron flipados de niños, quedándose grabados en nuestra memoria un buen puñado de ellos (aunque la traducción exacta de "Twilight zone" sería "zona crepuscular", en lengua hispana se convirtió en "La dimensión desconocida" que tiene más gancho comercial).
Pues bien, Steven Spielberg y John Landis habían visto la serie de niños y también quedaron pillados por ella, así que decidieron hacer una especia de remake con algunos de sus episodios favoritos, intentando recrear la magia y la fascinación de los mejores tiempos de la serie. Pero claro, del dicho al hecho hay un buen trecho, y ni Spielberg ni Landis poseían la genialidad de Rod Serling, capaz de crear historias memorables con una economía de medios y una sencillez argumental digna del oscar. Además, las historias de Serling eran impactantes, inquietantes, alucinantes, angustiosas pero sobre todo, tenían muy buen gusto, eran muy equilibradas en todos los sentidos y aunque poseían ese toque de ironía perversa, sus historias no tendían al exceso ni al escándalo (al contrario que, por ejemplo "Alfred Hitchcock presenta"). Desgraciadamente, ni Landis, ni Spielberg, ni Dante (Joe, no Alighieri) ni George Miller se caracterizan por la sutileza y la mesura. Más bien todo lo contrario. Y así nos luce el pelo. "En los límites de la realidad: la película" es un mal remake de la serie de televisión (a pesar de tomar como punto de partida historias originales de la misma). No obstante ¿eso significa que la película es un mal film de terror? ¡En absoluto, vida mía! La película es muy divertida e interesante, gracias a su desparpajo, su sal gorda y sus excesos en todos los sentidos. Pero los fans de toda la vida de la serie se preguntarán "¿qué han hecho con mi dimensión desconocida? ¡no era así como la recordaba! ¡Weeeeeeeeeeeee!"
Como ya dije al principio, la peli se divide en cuatro segmentos independientes entre sí (con una pequeña introducción dirigida por John Landis y protagonizada por el humorista Dan Aykroyd, que aquí da de todo menos risa). El primer capítulo es la única historia original de la película, dirigida por John Landis y protagonizada por el malogrado actor Vic Morrow. La historia posee una moralina bastante predecible y simplista, pero no por ello menos efectiva y angustiosa: un racista que sufre en sus propias carnes el efecto de su odio. La idea original de la historia era que el cabrito racista aprendía a base de palos a no ser tan xenófobo e incluso salvaba la vida a dos niños vietnamitas, pero un trágico accidente en mitad del rodaje que le costó la vida al actor, truncó el desarrollo de la historia y tuvo que ser concluida tal y como se ve en el film. El segundo segmento de la película no pega ni con cola con el resto del film, debido a su tono empalagoso, ñoño, infantiloide, cursi y agilipollado. Evidentemente es el episodio de Spielberg, que el día que le diagnostiquen diabetes se le va a acabar el rollo pastelón. Es el episodio más simple y facilón, apelando a una ternura de saldo con unos niños repelentes a la par que entrañables y con un abuelo entrañable a la par que repelente. Su atmósfera acalamerada y lisérgica, el abuso de los primeros planos para dar una sensación de proximidad y la moraleja final del film, hacen de este segmento el más flojo de los cuatro, y no porque sea mu bonito (que lo es) sino porque Spielberg utiliza las herramientas más vulgares para crear una ternura artificial. Pero que nadie se preocupe porque a partir de aquí empieza lo fuerte. El tercer episodio está realizado por Joe Dante, y con esto ya está todo dicho: mucho humor negro, mucho cafrerío, muchas escenas grotescas y mucha mala leche concentrada. Dante sabe explotar como nadie el sadismo de los dibujos animados clásicos, ofreciendo una auténtica pesadilla conceptual en un mundo cerrado, claustrofóbico y asfixiante. Por otro lado, la historia está protagonizada por Kathleen Quinlan, una monería de muchacha con una sonrisa bellísima. Y por último, tenemos el episodio dirigido por George Miller, con una actuación memorable del actor John Lithgow, el eterno secundario del cine estadounidense, que aquí interpreta como nadie a un pasajero de avión realmente asustado por las turbulencias del viaje y por los bichos que pretenden cargarse los motores del aparato. Lithgow lleva la paranoia y el aconjone de su personaje hasta el límite, siendo todo muy excesivo pero también perfectamente creíble, que el pobre tiene más miedo que un perrito chico. Aquí también vemos el sentido del humor retorcido y grotesco de Miller, que no se corta un pelo a la hora de crear un caos tanto dentro como fuera del avión, porque hay momentos que parecen sacados de "Aterriza como puedas".
La película no tuvo el éxito esperado, en parte debido al escándalo que supuso el grotesco accidente de helicóptero en medio del rodaje que le costó la vida a Vic Morrow y a dos niños. Hasta ese accidente, las medidas de seguridad en los rodajes eran muy escasas y las jornadas de trabajo eran excesivamente largas y agotadoras. Desgraciadamente tuvieron que morir tres personas para que las leyes fueran más estrictas en ese sentido.
Aquí os dejo un video muy apañado de MADWORLD1927.
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Charro de las Calaveras, El

El Charro de las Calaveras (El Charro de las Calaveras, 1965, México)
Dirección: Alfredo Salazar
Guión: Alfredo Salazar
Género: Héroes enmascarados en su lucha diurna con los monstruos de la noche (que salen por la mañana)
Intérpretes: Dagoberto Rodríguez, Pascual García Peña, David Silva, Alicia Caro
Sinopsis: Las villas de México sufren el ataque indiscriminado de numerosos monstruos infernales, como el salvaje Lobo-humano, el sanguinario vampiro siniestro y el diabólico jinete sin cabeza. Las víctimas suelen ser los pobres campesinos que inocentemente pasaban por ahí, que sin comerlo ni beberlo son merendados por semejantes bichos. Pero que no cunda el pánico, que por el horizonte se divisa una figura enmascarada a caballo que con su valor, sus puños y unos cuantos plomazos, va a restaurar el orden en los campos de México.
¡¿Es el Zorro?!
¡¡NOOOOOOOOO!!
¡¿Es el Coyote?!
¡¡NOOOOOOOOO!!
¡¿Es Batman e Robin?!
¡¡Qué NOOOOOOOO!!
Entonces ¡¡¿Quién es, por amor de dios?!!
Es el superhéroe más valiente del mundo. Es...¡EL CHARRO DE LAS CALAVERAS!
po vale.

Muchos dirán que el país con los super-héroes más grandiosos del mundo es Estados Unidos, con Supermán, Spiderman, Batman y un millón más, pero de eso nada, pelanas. Los mejores superhéroes del planeta (y del universo) son Mejicanos, más que nada porque son héroes de carne y hueso, reales como la vida misma, que te podías acercar a ellos y pedirles un autógrafo. El primero de la lista es el mítico e inmortal Santo, el enmascarado de plata, héroe de la lucha libre y salvador del planeta en sus ratos libres. Pero desde luego no fue el único, ni mucho menos. Aquí tenemos a uno de los super-héroes más...ehh...singulares del panteón de superhombres mejicanos, que aunque a simple vista parece un pelín cutre, posee un innegable carisma. Influencia clara de los héroes clásico del pulp y del cómic tales como La Sombra, el Zorro o Batman, El Charro de las Calaveras es un fenómeno de super-héroe (aunque a veces ande un poquito despistado). Su origen es igualito que el de Batman: tres criminales mataron a sus padres y él juró vengar su muerte. Por cada chorizo muerto se bordaría en la camisa una calavera (de ahí su nombre). Una vez cumplida su venganza, decidió dedicar toda su vida a combatir el crimen terrenal y sobrenatural, acompañado de un chaval (Juanito o Perico, según el calendario escolar) y Cleofás, un sidekick sanchopanzanesco cómico con más miedo que un perrito chico.
"El Charro de las Calaveras" es una película de acción y terror, aunque la nota predominante es el humor, más que nada por los pauperrimos efectos especiales serie Z que posee el film debido seguramente a la falta de presupuesto. Las máscaras de los monstruos son bastante lamentables y algunos bichos (como el murciélago vampiro) se nota a la legua que son de cartón. Además, muchas de las escenas presuntamente nocturnas son rodadas a plena luz del día, sin disimulo ninguno. No obstante, como ocurre con toda buena película serie Z, estos pobres efectos especiales no perjudican al film, sino que, muy al contrario, le otorgan una atmósfera entrañable y cómplice que realzan su valor y salvan del olvido a una película bastante mediocre, convirtiéndola en una joya Kitsch para analizar, alabar y, sobretodo, disfrutar (porque la risa está garantizada).
La película se divide en tres capítulos con un esquema argumental idéntico:
A. Aparece el monstruo y se carga a un campesino que andaba por ahí.
B. Aparece el Charro de las Calaveras y empieza una investigación para descubrir el paradero del bicho (aunque en el fondo no sirve para nada, porque el monstruo irá a por él). En este segmento generalmente aparece una moza de buen ver.
C. Tras algún tiro e hostia bien dada, el Charro acaba con el monstruo (aunque a veces es por pura casualidad).
La galería de monstruos es curiosa a la par que lamentable. En primer lugar tenemos a un hombre lobo (denominado aquí "Lobo-humano") que antes de convertirse en bicho debe transformarse en un esqueleto. Su punto débil no es la plata, sino los precipicios, ya que si se cae por uno, se muere (al contrario que los seres humanos). Además, también harán acto de presencia una bruja desquiciada y un zombi chivato. El segundo monstruo es el Vampiro Siniestro, con una máscara del todo a 100. Tiene la habilidad de hipnotizar a mujeres jamonas y de convertirse en un murciélago de cartón sujetado por hilo de pescar. Y el último monstruo es el Jinete sin cabeza, un criminal que en su día fue asesinado por pendejo y que un profesor le cortó la cabeza para estudiar su cerebro y claro, el jinete pilló un mosqueo impresionante y se pasó los siglos vagando por el mundo buscando su melón (ya que el profesor metió la cabeza en una caja de zapatos y se lo entregó a sus herederos a modo de recuerdo).
En fin, "El Charro de las Calaveras" es una película muy entrañable y divertida, que hará las delicias de los más pequeños (por su atmósfera comiquera y porque, en su ingenuidad, se creerán los pésimos efectos especiales) y también gustará a los adultos, porque la película es para partirse la caja de risa.
Aquí os dejo el corrido del Charro de las Calaveras, interpretado por el Trío Calavera, cortesía de querrequerre1.


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Razas de noche

Razas de noche (Nightbreed, 1990, USA)
Dirección: Clive Barker (el de los cenobitas)
Guión: Clive Barker basado en una novela de las suyas, "Cabal"
Género: Mutantes místicos subterráneos más feos que Petete
Intérpretes: Craig Sheffer (que se parece un montón al Ángel de Buffy Cazavampiros), Anne Bobby (que la pobre tiene cara de empanada) y David Cronenberg (¡Un momento! ¿No dijiste que el director era Clive Barker? ¡Buu! ¡fuera! ¡Sustovisión farsante!) (¡que no, leches, que en esta ocasión Cronenberg sólo actúa) (ah, bueno)
Sinopsis: Boone es un chavea que tiene pesadillas muy fuertes de cagarse vivo. Sueña con una ciudad llamada Midian llena de monstruos mutantes bastante asquerosos que le persiguen para darle matarile. Su psicólogo le dice que se deje de tonterías, que en el fondo Boone es un asesino que mata a familias al completo y que lo mejor que podría hacer es entregarse a la policía (pero en realidad el psicólogo es un cabrón, porque él es el asesino en serie y quiere encasquetarle el muerto al chaval). Entre la espada y la pared, Boone decide ir en busca de la ciudad de sus pesadillas para encontrar respuestas que le den sentido a su vida entera. Y, además de respuestas, encontrará un montón de bichos feos de cojones.

Clive Barker es uno de esos atípicos casos cinematográficos en los que el éxito y el reconocimiento de la crítica y el público le llega por una sola película, "Hellraiser", of course. Con la creación de los simpáticos cenobitas, Barker revolucionó el género del terró, inventándose un universo fascinante que mezclaba el placer, el horror, el sadomasoquismo, el barroquismo visual y sus muertos a caballo. Desgraciadamente la fortuna no le volvió a sonreir en sus otros dos films, "El señor de las ilusiones" y "Razas de noche", quedándose ambas en unas aportaciones correctas al género pero ni mucho menos a la altura de lo esperado en un director con tanto potencial y con semejantes credenciales.
"Razas de noche" es un intento meritorio pero fallido de crear un universo mitológico parecido (pero diferente) al de Hellraiser. Resumiéndolo mucho, en esta ocasión los monsters son los buenos y los humanos los malos y joputas (siguiendo la tradición de bichos clásicos como el monstruo de Frankenstein, que al pobrecico mío lo tenían como un Ecce Homo). La comunidad de monstruitos de "Razas de noche" es una metáfora de todas las razas y religiones que en algún momento de la historia han sido perseguidos por la ignorancia y el odio de los poderes establecidos. A diferencia de los espectros góticos de Hellraiser, los bichos son en realidad mutaciones genéticas que han ido apareciendo a lo largo de los siglos, y como la gente es cabrona, al final se refugiaron en un gueto subterráneo para evitar la molesta manía que tienen los humanos de exterminar todo lo que es diferente. Pero el director le da un giro de tuerca al tema, haciendo que las víctimas se opongan a su destino y se rebelen contra los humanos, defendiendo su derecho a vivir y a arrimar cebolleta. Pues bien, en el papel todo esto está de lujo, pero en la praxis Clive Barker no sabe/no puede plasmar todas estas ideas interesantes de manera atractiva y convincente.
El principal problema es que el tratamiento de la idea central del film se realiza de manera tópica, manida y bastante infantil. Escenas como la de la turba de catetos de la América profunda o cuando la novia de Boone rescata a la niña mutante de la luz del sol, se han visto ya un millón de veces antes y mejor hechas. El guión tampoco puede esconder un ñoño maniqueismo de "buenos contra malos" que a la larga resulta cansino, porque aunque algunos monstruos parezcan unos degeneraos y unos violentos, la verdad en que en el fondo son más buenos que el pan, y eso es muy loable y bonito, pero también un poquito aburrido. Pero lo más cargante es el tono pseudo-místico que envuelve el film, con las profecías milenarias y los dioses que hacen acto de presencia para bendecir al respetable público, ya que supone una contradicción al discurso "científico-genético" que da razón de ser a los monstruos. En cuanto al final, señalar que a Clive Barker se le va la mano tres pueblos, con unas escenas de muertos y tiros caóticas y confusas (y lo del predicador calvo y el cristo de los faroles fluorescentes es de juzgado de guardia) (por cierto, ya sabemos de dónde sacó Garth Ennis la idea para hacer el cómic "The preacher").
Después de este repaso a los aspectos negativos del film, ahora voy con lo que merece la pena, que no es poco. Para empezar, tenemos toda esa imaginería oscura y grotesca que a Clive Barker le sale tan bien. El director crea una atmósfera sucia y siniestra reflejada en el submundo caótico y aparentemente amoral de la ciudad de los bichos. Los monstruos son genialmente asquerosos y terroríficos y la puesta en escena de los momentos subterráneos del film es muy interesante. Por otro lado, tenemos la fascinante historia paralela del psicólogo-psicokiller protagonizada por David Cronenberg, una película dentro de la película que da mucho juego y que es divertida a la par que aterradora (genial el asesinato familiar que abre el film). El guión, aunque en ocasiones es predecible, es fresco y original, pillándote por sorpresa en varios momentos de la trama. Y los efectos especiales (sobre todo el maquillaje y la gomaespuma) son soberbios, se nota que ahí se gastaron sus dineros.
Como dato curioso, señalar que hicieron una colección de cómics de la película, continuando la historia de sus protagonistas (por ejemplo, Lori, la novia de Boone, también se convierte en una de los de razas de noche y su poder es tocar la guitarra y hacer que los esqueletos de dinosaurios se levanten del suelo) y que en España fue publicado por cómic Forum (con unas impresionantes portadas).
En fin, "Razas de noche" es una película de terror correcta, entretenida e interesante pero que podría haber dado mucho juego si Clive Barker hubiera dado el 100%. No obstante, todos los que la vimos de niños guardamos un grato recuerdo de ella.
Aquí os dejo el trailer del film, cortesía de Capitancinema.

relic, The

The relic (The relic, 1997, USA)
Dirección: Peter Hyams
Guionistas: pues un montón: Amy Holden Jones, John Raffo, Rick Jaffa y Amanda Silver, todos ellos basándose en las novelas de Douglas Preston y Lincoln Child
Género: Monstruos belloteros más bestias que un arado a pedales
Intérpretes: Penélope Ann Miller, Tom Sizemore, Linda Hunt, James Withmore
Sinopsis: Un antropólogo se va al Brasil a hacer el perla con los indios indígenas y de paso descubre unos hongos con la capacidad de mezclar el ADN de los bichos y crear engendros originales y divertidos. Pues bien, uno de estos bichos mitad rinoceronte, mitad triceratops mitad joputa, se cuela en un barco y llega al Museo de Historia Natural de Chicago y como el viaje le ha dado hambre, empieza a comerse los hipotálamos de los conserjes. La policía quiere cerrar el museo pero el alcalde dice que nones, que esa noche hay una fascinante exposición sobre las supersticiones del mundo y no se la quiere perder. Y aunque al bicho bellotero no le ha llegado la invitación, el chacho hará acto de presencia en la fiesta y la liará parda.

Pido a los lectores de esta fastuosa entrada que dirijan la vista un poco más arriba, a la portada del film, y lean la frase que esta en la parte superior de la misma, ya que ahí radica la clave de la película (o al menos lo que intentaron conseguir). Si el lector no quiere hacer este nimio esfuerzo, me dispongo a reproducir dicha frase a continuación (generoso que es uno): "Del productor de Aliens y del creador de los efectos especiales de Parque Jurásico" (que no significa lo mismo que James Cameron y Steven Spielberg, que conste). "The relic" es una película hecha por encargo para lucimiento de los novedosos efectos especiales digitales que no tardarían en imponerse en el género del fanta-terror con desiguales resultados, algunos impresionantes y otros nefastos (como los de la segunda trilogía de Star Wars). En esta ocasión, el uso de lo digital es correcto y comedido, limitándose a los movimientos del bicho, a las explosiones y a algunas mutilaciones espectaculares. No obstante, como es natural en esta época temprana, las escenas enriquecidas por ordenador adolecen de una escasa verosimilitud y fluidez, y a veces los efectos cantan como Carusso. No obstante, a nivel general, el resultado técnico es bueno y los efectos especiales se disfrutan guapamente.
En cuanto a la trama, la película se puede dividir en dos partes muy diferentes entre sí: los momentos divertidos y los momentos tostones-aburridos. La cosa se pone interesante cuando el personal se queda encerrado en el museo, a merced de una bestia hambrienta y sarvaje. Pero hasta que llega este momento tenemos que soportar una hora de prolegómenos poco acertados. Que sí, que vale, que el objetivo del director es elevar la tensión del film paulatinamente hasta conseguir un explosivo climax de masacre y mutilación, y ya de paso crear un microcosmos de personajes reales con sus problemas y sus inquietudes para que después sintamos pena si el bicho se lo come, pero la verdad es que Peter Hyams apenas lo consigue. Para empezar, la relación entre los protagonistas (la doctora y el policía) es poco creíble, incluso infantil, intercambiando continuamente comentarios jocosos y puyas sin mucho acierto. A través de unos diálogos vertiginosos el director intenta otorgar profundidad a los personajes pero desgraciadamente éstos no escapan del tópico y a cada uno se le puede poner una etiqueta identificativa (la doctora independiente a la par que dulce e brillante, el poli duro y supersticioso, el viejo adorable y paralítico, etc). Esta técnica, muy acertada en films como el magistral western futurista "Atmósfera Cero" (Outland, 1981), en "The Relic" queda muy poco natural, ya que una trama como ésta necesita una atmósfera de verosimilitud, no personajes ingeniosos que a la mínima te están contando una gracieta.
Otro aspecto poco conseguido de la película es la sensación de claustrofóbia que en teoría debería desprender el film. O sea, tenemos a un grupo de gente encerrada en un museo con un toro de mihura mutante que se los quiere jalar, planteamiento que da muchísimo juego (y un montón de muertes salerosas) pero lo que tenemos antes, durante y después del film son escenas de gente corriendo por alcantarillas y catacumbas mal iluminadas poniendo cara de miedo y desesperación. Quizás el problema del asunto está en la esencia del bicho: no es un alien sigiloso que se escabulle por los conductos de ventilación y aparece cuando menos te lo esperas. El monstruo de Relic es como un elefante en una cacharrería, que se le escucha trotar a varios kilómetros de distancia. O sea, que es dificilico crear escenas de suspense con tal engendro anticlimático.
No obstante, la película tiene escenas muy buenas y divertidas, sobre todo cuando se respeta la esencia buldozer del monstruo. Cuando se le deja suelto, el bicho es una auténtica amenaza aterradora, más que nada porque te destroza vivo sin despeinarse. Incluso posee un rastro de maldad y de lujuria que hubiera estado guay explotarlo más (memorable la escena en la que el bicho pervertido empieza a lamer a la doctora). Otra escena clave (pero muy corta) es la masacre de los Swats cuando entran por el tejado del museo, creando una sensación de descontrol e indefensión entre las fuerzas de orden público, que a pesar de las metralletas y el karate kid se cagan vivos del miedo cuando ven al bicho. Pero la joya de la corona es, sin duda alguna, la soberbia escena de la estampida en el museo, cuando aparece el primer muerto y la gente huye histérica en plan sálvese el que pueda (y si es posible, yo el primero). Está rodada con tal brutalidad, tal salvajismo y tal realismo que impresiona más que ver al bicho cortando cabezas.
En fin, acabando que es gerundio: "The relic" es una película de monstruos correcta y divertida, pero en esencia fallida, porque dándole el tono adecuado podría haber dado mucho más de sí.
Aquí os dejo el trailer del film, cortesía de osdatabase.

monstruo del armario, El

El monstruo del armario (Monster in the closet, 1986, USA)
Dirección: Bob Dahlin
Productora: la inefable Troma, así que átense los machos
Guión: Bob Dahlin
Género: Monstruos dimensionales gayers serie Z
Intérpretes: Donald Grant, Denise Dubarry, Claude Akins, Howard Duff, John Carradine
Sinopsis: ¿Qué tienen en común una muchacha voluptuosa, un invidente con malas pulgas y una niña repelente? ¡Que los tres han sido descuartizados en el armario de su casa! El responsable es un monstruo de otra dimensión con aficiones musicales que le ha dado por hacernos una serie de visitas desinteresadas a través de los armarios particulares de las casas de los Estados Unidos de América. Mientras la comunidad científica quiere contactar con el monstruo porque piensan que es una criatura inteligente, al ejército le basta y le sobra con dejarlo bien muerto. Pero la solución al problema la tiene un periodista llamado Clark y su cara bonita.

Troma, la compañía norteamericana de producción y distribución de cine independiente de bajo presupuesto, es sinónimo de humor chusco y absurdo, tías pechugonas en pelotas, gore vergonzante y poco creíble, violencia surrealista y pasada de rosca, presupuesto inexistente para pipas, fallos de raccord continuos y, en resumidas cuentas, cutrez generalizada. Por eso, la moderada e inesperada calidad de "El monstruo del armario" es una agradable sorpresa dentro del submundo Z en el que se mueve la Troma habitualmente. De todas formas, no nos engañemos, la peli es Troma cien por cien, con su humor cafre y chistes malos, con sus efectos especiales malísimos, con escenas llenas de errores (aunque muchas veces está hecho a propósito) y con la típica escena de despelote de la rubia ex-playmate en la ducha (que ya vimos y sufrimos en "Masacre en la isla de los zombies"). No obstante, a pesar de todo, la calidad del film no es tan mala, siendo correcta en su conjunto dentro de los límites de una película de humor con tintes absurdos, que homenajea-parodia-satiriza las películas de terror y ciencia-ficción norteamericanas de los años 50, con sus científicos locos y sus militares prepotentes.
La película es entretenida y divertida (aunque algunos chistes son como una patada en los testículos), el ritmo de la trama no decae en ningún momento y los efectos especiales entran dentro de lo aceptable. Los actores interpretan unos papeles grotescos e histriónicos, parodias de arquetipos clásicos del cine de terror, destacando el general irreflexivo y el científico con el xilófono de los cojones (cuyas notas nos pueden recordar a las de Steven Spielberg en "Encuentros en la tercera fase"). También llama la atención el periodista llamado Clark, parodia de Clark Kent, alias Superman, con coña marinera con el tema de las gafas incluida. Aunque el auténtico protagonista del film es el tío que va disfrazado de monstruo del armario, que tuvo que pasar un calor que no veas, y aunque se note a la legua que es un muñeco de gomaespuma, da el pego bastante y no desentona con el tono anormal del film. Mención especial merece el final de la película, completamente absurdo y cogido por los pelos, pero también muy divertido y entrañable, siendo tierno, trágico y estúpido a la vez.
En fin, "El monstruo del armario"es una película curiosa y entretenida, de lo mejorcito de la Troma (lo cual tampoco es decir mucho, la verdad...)
Aquí os dejo el trailer de la película, cortesía de KeSci.

rebelión de las máquinas, La

La rebelión de las máquinas (Maximum overdrive, 1986, USA)
Dirección: Stephen King, (sí, el de los libros de terror)
Guión: Stephen King adaptando un relato suyo mismo
Música: AC/DC
Género: Electrodomésticos apocalípticos
Intérpretes: Emilio Estévez, Pat Hingle, Laura Harrington, Yeardley Smith
Sinopsis: Pues a todo esto un cometa muy raro pasa cerquita de nuestro planeta y además de poner el cielo verde, también vuelve locas y cabronas a las máquinas del mundo entero, rebelándose contra la raza humana y cargándosela toda. Los reyes del descontrol son los camiones, pero claro, de tanto joder al prójimo se han quedado sin gasofa y necesitarán la "ayuda" de un grupo de humanos atrapados en una gasolinera para poder repostar y así seguir aplastando a niños y ancianos...

Primera (y última) (y única) película de Stephen King, el escritor contemporáneo de novelas de terror con más éxito del mundo, con millones de lectores y también con un montón de detractores (entre ellos el establishment literario) que califican su narrativa como basura comercial. Para mí, Stephen King es un buen escritor de novelas de género, con sus virtudes y sus defectos, con sus obras memorables y con sus espesos tostones, y aunque su literatura es comercial yo no la calificaría de basura. No han sido pocos los contactos de King con el mundo del cine y de la televisión, siendo el más memorable su participación en la película "Creepshow" con George A. Romero (como guionista y actor), así que no era de extrañar que más tarde o más temprano el propio escritor quisiera coger la batuta de director y hacer una peli made in Stephen King. Y "La rebelión de las máquinas" fue lo que le salió (ejem)
Analicemos el film en su justa medida: es una correcta película serie B de terror y ciencia-ficción, ni la peor ni mucho menos la mejor, sencillamente una peli entretenida y nada más (y nada menos). Adaptación del relato corto "Camiones" de su recopilatorio "El umbral de la noche", King nos cuenta un momento apocalíptico en la historia de la humanidad: la rebelión despiadada de todos los electrodomésticos del mundo que ajustan cuentas con sus creadores. King utiliza los primeros minutos del film para ponernos en situación, con varias imágenes llenas de violencia y mala leche de algunas máquinas cargándose a la gente en la gran ciudad, provocando caos y destrucción a punta pala (para nuestra absoluta diversión) pero como supongo que el presupuesto no era ilimitado, enseguida se centra en la historia de la gasolinera y de los camiones acosadores, dejando a un lado el fin del mundo y haciendo hincapié en las relaciones personales, su punto fuerte en sus libros pero que en la pantalla no es capaz de plasmar convincentemente. Sus personajes son caricaturescos, poco naturales y rallando el tópico y las situaciones son tan poco convincentes (por no decir absurdas) que caen por su propio peso: ¿cómo detectan las máquinas a la gente? ¿por qué algunas máquinas son malvadas y otras no? ¿cómo coño puede haber un arsenal de armas en el sótano de una gasolinera? En fin, la suspensión de la incredulidad nunca llegó tan lejos...
No obstante, si la película no se toma en serio es bastante divertida: hay muertos, hay tiros, hay camiones asesinos (el jefe de ellos con la cara del Duende Verde de los cómics de Marvel) (hubiera estado chulo que en el último momento apareciera un camión con la cara de Spiderman y salvase a los humanos) y hay unas cuantas escenas de acción bien resueltas (aunque a nivel general la trama avanza a trompicones). Es cierto que Stephen King no sabe como acabar la película y que un tema como el apocalipsis robótico podría haber dado mucho más de sí, pero la peli es cachonda y te hace pasar un rato divertido.
La peli fue un fracaso de taquilla y de crítica y King decidió no volver a pasar por el bochorno de rodar otro film. Una lástima porque la película no es tan mala (aunque supongo que eso no es un consuelo).
Aquí os dejo un trailer del film (con el propio Stephen King vendiendo la moto), cortesía de frentz.